Oporto

En esta ciudad el tiempo se detiene, puedo sentirlo desde lo alto de la catedral mientras miro la ribera del Duero. Los edificios tienen un color especial, un aire nostálgico y decadente visible en las paredes de las casas. Todo reviste personalidad propia.

 

De repente siento que estoy siendo observada; una chica joven me fotografía. Tomo la cámara y me dispongo a hacer lo mismo con ella. Se puede decir que ahí comienza el viaje. Estas son sólo algunas de las pequeñas cosas que han llamado mi atención; pero esta ciudad es mucho más. Aquí tan sólo muestro una visión particular...una parte minúscula de su encanto.