dom

19

mar

2017

New York shadows

Quedamos deslumbrados por el cine y la publicidad así que algunas ciudades son más imaginarias que reales. Hace poco he visitado Nueva York, con sus edificios deslumbrantes, su cultura y ocio... Pero detrás de todo eso hay también un ritmo frenético, una urbe de gente anónima que lucha por su vida y sueños en un entorno en el que prima el individualismo. He querido mostrar también esa parte mediante retratos despersonalizados por la sombra que se crea en los rostros de la gente. Los protagonistas conforman un retablo de seres aislados por una cultura capitalista, donde el trabajo y el dinero son el leitmotiv a seguir.

sáb

07

ene

2017

El tiempo del deshielo

Encuentro mensajes encriptados en la naturaleza,

ideogramas que se escriben en los trazos sencillos del invierno.

Nos hablan de una belleza contenida, 

de una posibilidad de ser

más allá del momento presente.

vie

11

mar

2016

Partículas en suspensión

Los rayos de luz se filtran por la ventana

mientras las motas de polvo

bailan ajenas a todo.

En un instante todo se detiene, 

y se nos olvida 

(también a nosotros)

que somos

partículas suspendidas

en el aire.

mié

04

feb

2015

Adicciones fotográficas

Empiezo a encontrar indispensable parar a desconocidos por la calle. Me gusta ese momento en el que la gente se presta a colaborar y te cede un instante  desinteresadamente. No somos conscientes, pero en todos y cada uno de nosotros existe una parte luminosa que quiere abrazarse al mundo.

sáb

13

dic

2014

Un golpe de suerte

Hoy he impartido un taller de street photography con motivo de un evento anual que organiza la escuela de fotografía en la que trabajo como docente. Durante el mismo, he podido dedicar algunos instantes a tomar retratos en el centro de Madrid. Lo mejor de todo es que me he encontrado con pequeñas píldoras de buena fortuna, gente que me confirma que cada uno de nosotros somos especiales y únicos. Lo veo cuando observo a las personas tras la lente, también en aquellos alumnos que vienen a aprender y que cada día me enseñan más cosas. Lo cierto es que he regresado a casa feliz (no encuentro otra palabra) así que decidme si eso no es un premio gordo.


mar

21

oct

2014

Ahora, siempre.

A veces olvidamos que cada segundo es valioso, incluso cuando realizamos una acción aparentemente minúscula e insignificante. Frente a mi casa hay un muro gris, lleno de suciedad y desconchado que a día de hoy no cambiaría por nada. A menudo miro por la ventana como si de una pantalla de cine se tratase y no puedo sino admirarme de la belleza que pasa una y otra vez por delante de mis ojos. Observo esos pequeños gestos que la mayoría de la gente desecha como si fuesen la parte intrascendente de la vida, pero que tienen la misma importancia que cualquier otro instante. 

 

 

 

"- No estoy dormido. Busco el mejor momento.

- El mejor momento no existe, criatura. La vida es ahora, siempre." (Lorenzo Silva, Los cuerpos extraños).

 

 

dom

13

abr

2014

Oasis urbanos

 

 

"Lo mejor del tiempo y del espacio es mío,

del tiempo y del espacio que nunca se han medido,

del tiempo y del espacio que nadie medirá".

WALT WHITMAN

 

sáb

28

dic

2013

Al otro lado

Como una Alicia cruzando mi espejo,

ella siempre está ahí.

 

 

mar

02

abr

2013

Lo imposible

¿Quién no se ha quedado alguna vez a las puertas de algo?

mié

16

ene

2013

Oxford Circus

A veces me pregunto si realmente tenemos tiempo para saborear las cosas. Hemos perdido la capacidad de contemplación, de buscar algo maravilloso en nuestra realidad inmediata, de sorprendernos. Ahora tenemos que soñar a través de un Iphone, en unos horarios determinados y a través de unos productos que nos convierten en meros consumidores. No quiero decir con ello, que la tecnología sea un ser apocalíptico que nos aisle o nos deshumanice. Ni mucho menos. La tecnología es una herramienta más a nuestra disposición...así que bienvenida sea. A través de la tecnología avanzamos más rápido, nos movemos más veloces, podemos ir a más lugares. Me pregunto sin embargo, ¿Tenemos tiempo realmente para disfrutar el viaje? ¿Sabemos realmente dónde queremos ir?

 

Todas las fotos de este artículo están tomadas en Oxford Circus. Cuando estuve de viaje en Londres, no pude evitar parame unos instantes en este cruce de calles donde el trasiego de gente es constante. En un principio, buscaba simplemente hacer fotos de quienes esperan junto a la parada del metro. No puedo evitarlo, es mi debilidad observar a aquellos que tienen una cita o que están aguardando algo; es una metáfora que siempre me ha gustado. Sin embargo, empecé a darme cuenta de la cantidad de personas que, aceleradas, transitaban alienadas o fuera de sí mismas. Estaban tan abstraídas de todo lo que les rodeaba, que casi ninguna me vió. De hecho, creo que la última foto del post, sería unas de las pocas excepciones.

 

A veces todos nos dejamos llevar por el ritmo trepidante de las cosas. Nos faltan horas del día para hacer cosas, planificar, hacer llamadas, organizar una escapada de fin de semana, poner al día la libreta del banco, comprar en el super...lo que sea. Pero parémonos un momento a pensar en "no pensar", a disfrutar de las pequeñas cosas, a dedicarnos un poco de tiempo... Seamos como esos señores mayores, que sacan las sillas a la calle mientras ven atardecer.

 

 

 

mar

23

oct

2012

Saludos a Duchamp

Algo tienen los objetos que nos arrastran las mañanas de un domingo a pisar la calle. Recorrer El Rastro de Madrid lleva implícito tomarse tiempo para mirar, observar, reír, tomar unas cañas...y sobretodo buscar. Buscamos entre los objetos, igual que en nosotros mismos, una señal que nos indique que hay algo verdaderamente especial entre lo cotidiano. Buscamos enamorarnos de ese objeto, de ese artículo único creado a nuestra medida... de algo que posea el verdadero encanto.

 

Como tantos otros me dirijo a la Latina: no puedo ser una excepción a la regla. Al llegar a la boca de metro veo gente esperando y no puedo evitar fijarme en ellos. ¿A quién aguardan? ¿Su cita llega tarde o ellos demasiado pronto? Siempre observo su cara; me gusta pensar que no voy a encontrar esta vez una mirada perdida como la que habita en los vagones de metro.

 

Después me adentro en la marabunta. Aguanto muy poquito en las calles más transitadas y juego a perderme por la parte más tranquila (aquella poblada de anticuarios que descansan cachivaches inverosímiles en las aceras). Me llama la atención la cantidad de gente que pasea orgullosa extravagantes mascotas como símbolo de modernidad y sospecho que algunas personas han hecho de ello un modo de vida. 

 

Y por fin... mi encuentro con lo extraordinario: reproducciones del Greco entre banderillas y bolsos, marcos vacíos para que imagine sus lienzos inexistentes, pictóricas mujeres reclamando ser observadas, un crucifijo dentro de una jarra de sangría...¿Son conscientes los anticuarios de estas rocambolescas combinaciones? Mi recomendación es que os dejéis caer por ahí una mañana de domingo y juguéis a encontrar lo maravilloso. Ah!!!! Y saludad a Duchamp de mi parte... porque será imposible que no terminéis chocando con él.

 

 

dom

19

ago

2012

La vida que no vivimos

No se en qué momento exacto tomé conciencia de que había algo inquietante en aquella central hidroeléctrica abandonada. Sin embargo, siempre había generado una fuerte fascinación sobre mí. Durante los años cincuenta, los empleados de la misma vivían en un conjunto de casas anexas que la empresa proporcionaba a sus trabajadores. Siempre me he imaginado cómo sería la vida allí, especialmente en una casa blanca que destaca sobre las demás. Tengo recuerdos en ella que no he vivido y sin embargo no puedo dejar de sentir que pertenezco allí de alguna manera. Seguramente no sabéis lo que quiero decir, pero sé que algo irracional me ata a ella. 

 

Es curioso cómo suena el silencio. La gente del pueblo más cercano a menudo pasea por allí en las tardes de verano sin percibir nada extraño. Yo en cambio escucho ese profundo y fuerte silencio que lo empapa todo. Oigo la ausencia de los niños que vivían allí: son seis hermanos, así que siempre hay bullicio porque siempre hacen carreras para subir al último piso. De hecho, lo que más me llama la atención es la buhardilla, porque hay una pequeña estancia llena de aves que aletean por toda la habitación. ¿No lo percibís? Han ido acumulando pájaros silvestres que atrapan en el campo y que luego venden con el fin de ahorrar para comprarse un balón de fútbol. También puedo ver a una mujer en la cocina. Mejor dicho, las piernas de una mujer con un delantal. La luz entra por la ventana posándose en sus pantorrillas mientras no puedo ver más allá de sus caderas. Es como si fuese un recuerdo que tuviese de niña y no dejo de pensar que tiene una parte de verdad. Podría hacer un listado tan pormenorizado de todas las imágenes que vienen a mi cabeza cuando pienso en dicho lugar que hasta podría configurarme otra infancia diferente a la que he vivido. Me pregunto, aún con todo, si no estoy más marcada por todos esos recuerdos inexplicables que por la realidad en sí misma.

 

El otro día volví a pasar por allí como si el lugar me llamase de forma irremediable. Encontré un teléfono abandonado y un listín telefónico que se deshacía a la intemperie. Caminé un rato por los alrededores donde la vegetación tenía también una presencia propia. Es como si pudieses encontrar una cierta armonía en el paso del tiempo, como si la casa se deshiciera lentamente mientras los árboles siguen ahí, testigos de unas vidas que se desvanecen. Decidí adentrarme más en la maleza alejándome poco a poco del edificio. De repente paré en seco. Aquel teléfono que no estaba conectado a ninguna parte estaba sonando.

 

mié

25

abr

2012

El enigma del trapecista

Todas las noches regreso al bosque sin que nadie lo sepa. Siempre paro en la misma carretera, en la misma curva. Todos los días lo mismo, pero debo decir que nunca es igual. A veces me tumbo en el asfalto y espero que pasen los coches a mi lado. Intento rozarlos e imagino que es mi mano jugando en las fauces de un tigre al que soy inmune. Cuando ya han pasado varias horas, me levanto y me dirijo a encontrarme con mi doble. Siempre hay varias versiones de nosotros mismos en el bosque; cada una es igual y distinta. No les temo a ninguno. No me da miedo ver su aspecto clónico, porque todos somos conscientes de nuestra diferencia. En realidad formamos parte de una adivinanza y cada uno de nosotros representa una palabra, así que recorremos el camino entre los árboles para intentar completar el enigma. Escucho algunas voces cuando me cruzo con los otros seres que físicamente son como yo, aunque nada a mí se parecen: "alguien teje un trapecista que juega a devolver la lluvia"... Nunca le encuentro sentido, así que cada madrugada cierro los ojos y vuelvo a bajarme en la misma cuneta para adentrarme entre los árboles y seguir haciendo preguntas.

 

 

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sáb

11

feb

2012

Oporto

En esta ciudad el tiempo se detiene, puedo sentirlo desde lo alto de la catedral mientras miro la ribera del Duero. Los edificios tienen un color especial, un aire nostálgico y decadente visible en las paredes de las casas. Todo reviste personalidad propia.

 

De repente siento que estoy siendo observada; una chica joven me fotografía. Tomo la cámara y me dispongo a hacer lo mismo con ella. Se puede decir que ahí comienza el viaje. Estas son sólo algunas de las pequeñas cosas que han llamado mi atención; pero esta ciudad es mucho más. Aquí tan sólo muestro una visión particular...una parte minúscula de su encanto.

 

 

mié

02

nov

2011

En la Guarguera

Años atrás, Cañardo era un pueblo deshabitado de la zona de la Guarguera (Huesca). Podría haber sido perfectamente el escenario de la novela "LLuvia Amarilla", que narra el despoblamiento de buena parte del Pirineo oscense. Sin embargo, en la actualidad, la zona recupera poco a poco su vida a través de nuevas fórmulas de negocio.

 

En este caso concreto, no se trata de construir extensos campos de golf que devastan el paisaje o de sobreexplotar el terreno a través de la especulación urbanística, sino de integrar tecnología y naturaleza. Se producen intervenciones humanas en el paisaje; (construcción de tendido eléctrico, vallados, sistemas de riego, pistas...) pero todo ello se realiza con el mínimo coste ecológico y siempre desde la integración en el mismo.

 

De igual forma, y a pesar de la introducción de la maquinaria en la tierra; los trabajadores de la explotación agraria viven y se relacionan con el terreno de una forma sana. No se entiende el uso desproporcionado de los recursos buscando el máximo capital. Son habitantes de la zona que aman y quieren la tierra.

 

 

dom

07

ago

2011

De océanos y peceras

La serie fotográfica "De océanos y peceras" plantea la necesidad del ser humano de cuestionarse su modo de vida, así como la forma de relacionarse con su entorno.

 

A través de dos espacio diferentes (el mar y la urbe) se confrontan actitudes y perspectivas vitales opuestas: en las imágenes relativas al océano se muestran personas que buscan en dicho espacio cierta liberación, un entorno en el cual encontrar momentos de introspección y tiempo necesario para pensar con tranquilidad en sus vidas.

 

La ciudad en cambio, es una pequeña pecera donde la falta de tiempo, la presión social y el estrés, generan en el individuo una alienación que le sumerge en un estado de neurosis colectiva.

 

Océano:

Pecera: